El ejercicio como herramienta para reducir el estrés y la ansiedad
Mover el cuerpo es una herramienta simple y eficaz para reducir el estrés, desconectar y mejorar tanto la salud física como el bienestar mental.
Eneko García Barreña
2/16/20262 min read


Vivimos con prisa. Trabajo, responsabilidades, pantallas, preocupaciones… y muchas veces el cuerpo acaba acumulando todo ese estrés sin que nos demos cuenta.
Dolores de cuello, sensación de cansancio constante, dificultad para desconectar. Nos
acostumbramos a vivir así.
Pero hay una herramienta sencilla, accesible y muy efectiva para empezar a cambiarlo:
mover el cuerpo.
En el centro lo vemos cada día: el entrenamiento no solo mejora la forma física, también
ayuda a gestionar mejor el estrés y la ansiedad.
Cuando el cuerpo se mueve, la mente se calma
El ejercicio físico provoca cambios reales en nuestro organismo. Al movernos:
Liberamos tensión acumulada
Mejoramos la circulación
Activamos la respiración
Generamos sustancias que mejoran el estado de ánimo
No es casualidad que muchas personas salgan de entrenar diciendo:
"Venía con la cabeza a mil y ahora me siento mucho mejor."
El movimiento actúa como una especie de “válvula de escape” natural.
Estrés acumulado = tensión acumulada
El estrés no es solo mental. Se manifiesta en el cuerpo:
Hombros encogidos
Mandíbula apretada
Espalda rígida
Respiración superficial
Cuando entrenamos fuerza y movilidad de forma consciente, ayudamos al cuerpo a soltar
esa tensión. Aprendemos a respirar mejor, a controlar el movimiento y a reconectar con
nuestras sensaciones físicas.Y eso tiene un impacto directo en cómo nos sentimos.
La importancia de la regularidad
No se trata de hacer una sesión puntual cuando estamos saturados. El verdadero beneficio
aparece cuando el ejercicio se convierte en parte de la rutina.
Entrenar de forma regular:
Estructura la semana
Crea un espacio personal
Rompe con el ciclo de trabajo-pantalla-casa
Es ese momento del día que es solo para ti. Y eso, hoy en día, vale mucho.
Entrenar acompañado también ayuda
Además del movimiento en sí, el entorno influye mucho. Un espacio cercano, con grupos
reducidos y ambiente cómodo, facilita que desconectes de las preocupaciones externas.
No es solo entrenar. Es compartir, reír, concentrarte en lo que estás haciendo. Durante ese
tiempo, la mente deja de dar vueltas.
Y eso también reduce la ansiedad.
En resumen
El ejercicio no elimina los problemas, pero sí cambia la manera en que los afrontamos. Un
cuerpo más activo y fuerte responde mejor al estrés y ayuda a que la mente encuentre
equilibrio.
Si sientes que el estrés forma parte de tu día a día, quizá no necesitas hacer más,
sino moverte mejor. En Lur Igartiburu estaremos encantados de acompañarte en ese
proceso.
